No escribí este libro para sumar una voz más al ruido. Lo escribí porque vi, dentro de mi propio círculo familiar y entre personas que quiero, cómo noches sin descanso se fueron convirtiendo en algo mucho más grande que cansancio: ansiedad, irritabilidad, una salud mental que se deterioraba en silencio. Y cuando busqué información clara para ayudarles, casi no la encontré.